Tal y como está el mundo deberíamos plantearles unas preguntas a ciertas caras que nos llevan al enfrentamiento y a la mente asesina, valga la redundancia. Qué fácil sería obviar lo básico, tratando de dejar atrás la insensibilidad que no nos pertenece. Tan simple es comportarse de forma civilizada que asusta el sobrepeso de los pupitres repletos de silogismos y decadencia humana. Puertas que deberían ser libres de entrada y que, por el contrario, son obstruidas por cerebros mimetizados. Gracias, Vicente, por hacerme ver que no vas por el buen camino.
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