¿Qué me pasa?... Parece que todo se ha dado la vuelta, ahora que ya te tenía tan cerca, no entiendo. ¿Qué es lo que pasa?... Empiezo a pensar que tus ojos se distraen continuamente. Tengo una sensación muy extraña, inimaginable hasta entonces. Pensé que esto no podía suceder contigo, de hecho creo que ni siquiera ha sucedido, pero siento ganas de llorar si pienso. Muchas ganas de llorar. Y no quiero verte lejos, te necesito aquí. Tengo la cabeza llena de piedras, los ojos llenos de arena, y mis manos hasta tienen miedo de pintarse de miel. Son miedos que no deberían de estar ahí, o sí, pero molestan. Me gustaría pensar que es cosa mía, y constantemente lo intento, pero mi apariencia respira un aire sucio, equivocado seguramente. Necesito sacar ese oxígeno caducado de mi. Necesito girar de nuevo el suelo pisado, y es que prefiero que me levantes si me caigo a estar todo el tiempo bajo las pesadas nubes. Mi claridad está en manos de tus dedos. No quiero dejar de soñar con ese horizonte tras el que el mundo es azul y blanco. Está tan cerca que no lo veo desde lejos, aunque sé que está ahí, llamándome, y mirando. Bésame que desespero. Abrázame que tengo miedo.
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