LÁGRIMAS EN EL CRISTAL
Cuántas lágrimas pueden deslizarse en la superficie al pensar en algo o alguien con cierta velocidad. Ahogarse por dentro es un proceso lento pero con consecuencias ignorantes. Tal vez sea esto lo que hace de la vida algo interesante, pasando por el sufrimiento o el placer. Pero cuántos infinitos recorridos pueden crearse y cuántos caminos los que consigan, de una forma u otra, encontrar una solución válida para no llegar a la rendición. Una visión sórdida de una vida en continuo cambio que no es fácil afrontar, pero que actuando con dirección fija se puede conseguir que el corazón y la cabeza encuentren un lugar donde sentarse y poder conversar. Un lugar donde las lágrimas puedan dibujar palabras de alivio y felicidad. Donde cada letra tenga la intención de mejorar. Un significado escrito, donde cada gota inspire seguridad y esconda tintes de rebeldía en su propio destino. Nadie ha dicho que se trate de mi propio reflejo. Hablaba de un cristal, no de un espejo.
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